martes, 19 de junio de 2007

"La Ultima Hora de Vida". G.I. GURDJIEFF


Imagina, que solo tienes unos pocos minutos, tal vez una hora para vivir; de alguna manera has descubierto exactamente cuando morirás. ¿Qué harías con esta preciosa hora de estadía en la Tierra? ¿Serias capaz de completar todas tus cosas en esta ultima hora, tienes una idea consciente sobre como hacerlo?


Y soltando tu último aliento ¿Sentirías satisfacción al saber que has hecho todo lo posible en esta vida, para darte cuenta que estas presente constantemente, siempre vibrando, siempre esperando, como un hijo esperando a su padre marinero? En el mundo manifestado todo tiene su principio y su final. En el Mundo Real todo esta siempre presente y un hermoso día se te permitirá olvidar todo y dejar el mundo “para siempre.”


La libertad vale un millón de veces más que la liberación. El hombre libre, aunque esté en esclavitud, sigue siendo un maestro de si mismo. Por ejemplo, si te doy algo, digamos, un coche, el cual no tiene combustible, el coche no se puede mover. Tu coche necesita un combustible especial, pero solamente tú puedes definir que tipo de combustible se necesita y donde conseguirlo.


Tienes que definirte a ti mismo, como digerir mis ideas para hacerlas tuyas, para que te pertenezcan solo a ti. Tu coche no puede trabajar con el mismo combustible con el que trabaja el mío. Te sugiero solo el material principal. Tienes que sacar de éste lo que puedas usar. Entonces, más valerosamente, siéntate al volante.


La vida orgánica es muy frágil. El cuerpo planetario puede morir en cualquier momento. Siempre esta a un paso de la muerte. Y si te las arreglas para vivir un día mas, es solo una oportunidad accidental dada por la naturaleza. Si pudieras vivir una hora mas, puedes considerarte una persona afortunada. Desde el momento de la concepción estamos viviendo tiempo prestado.


Viviendo en este mundo tienes que sentir la muerte cada segundo, así que resuelve todos tus asuntos pendientes, incluso en tu última hora, ¿Pero como puede alguien saber exactamente cual es su última hora? Para sentirte seguro reconcíliate con la naturaleza y contigo mismo en cada hora que se te dé, entonces nunca se te encontrará desprevenido. Al hombre se le tiene que enseñar esto empezando desde la escuela: como respirar, comer, moverse y morir mejor. Esto tiene que convertirse en una parte de un programa educacional. En este programa es necesario incluir la enseñanza sobre como darse cuenta de la presencia del “Yo” y también como establecer conciencia.

Pregunta: ¿Como actuar si no sientes que hay algo sin acabar?


Gurdjieff contestó después de una pausa. Respiró profundamente y respondió: Pregúntate quien estará en dificultades si mueres como un perro. En el momento de la muerte tienes que estar totalmente consciente de ti mismo y sentir que has hecho todo lo posible para usar todo, dentro de tus capacidades, en esta vida que te fue dada.

Ahora no sabes mucho sobre ti mismo. Pero con cada día que excaves más y más profundamente dentro de este montón de huesos empezarás a saber más y más detalles. Día a día encontraras lo que deberías haber hecho y lo que tienes que rehacer dentro de las cosas que has hecho. Un hombre de verdad es aquel que pudo tomar de la vida todo lo que era valioso de esta, y decir: “Y ahora puedo morir.” Debemos tratar de vivir nuestras vidas de manera que podamos decir cualquier día: “Hoy me puedo morir sin arrepentirme de nada.”

G.I. GURDJIEFF

domingo, 10 de junio de 2007

Machu Picchu




Meteoros, Paz Sulfúrica, primavera herida, ventisquero, agricultura y piedra, carretera, espiral, números de la noche, cercado silencio, inexistencia herida, piedras escalares, viento de espinas, espuma de cóndores, madre de piedra, alto arrecife, aurora humana, granizo rojo, oquedad sonora, viento azul, cordillera férrea, recinto de piedra, roca taladrada, capitales escarlata, cuchillos del rayo, permanencia de piedra, arrecife andino, piedras secretas, Urubamba, planta pétrea, pedernal andino, Wilkamayu, espuma andina, serpiente despeñada, niña de bruma, escala torrencial, pan de piedra, serpiente mineral, tiempo sumergido, roca sanguinaria, árbol de catedrales, torres desprendidas, Viracocha, viejos pedernales, tiempo subterráneo.


(Text de Pablo Neruda)

viernes, 18 de mayo de 2007

Superando el turismo


En los Viejos Días el turismo no existía. Gitanos, caldereros, y otros verdaderos nómadas, incluso ahora vagan por sus mundos a voluntad, pero nadie pensaría en llamarlos "turistas".


El turismo es una invención del siglo XIX -un periodo de la historia que a veces parece haberse alargado de forma antinatural. En muchos sentidos, aún estamos viviendo en el siglo XIX.


El turista busca Cultura porque en nuestro mundo, la cultura ha desaparecido en el estómago de la cultura del Espectáculo, ha sido derribada y sustituida con el Centro Comercial y el show televisivo. Porque nuestra educación sólo es una preparación para una vida de trabajo y consumo, porque nosotros mismos hemos dejado de crear. A pesar de que los turistas parezcan estar físicamente presentes en la Naturaleza o la Cultura, uno podría considerarles fantasmas encantando ruinas, carentes de toda presencia física. No están realmente ahí, sino que se mueven a través de un paisaje mental, una abstracción ("Naturaleza", "Cultura"), coleccionando imágenes en lugar de experiencia. Demasiado frecuentemente sus vacaciones suceden entre la miseria de otras personas e incluso se añaden a esta.


Hace no mucho, algunas personas fueron asesinadas en Egipto por ser terroristas. He aquí .... el Futuro. Turismo y terrorismo: ¿hay diferencia?


De las tres razones arcaicas para viajar - llamémoslas "guerra", "comercio" y "peregrinaje" -, ¿cuál dio origen al turismo? Algunos responderían automáticamente que peregrinaje. El peregrino va "allí" a ver, y normalmente tras algún souvenir de vuelta; el peregrino saca "tiempo" de la vida diaria; el peregrino tiene objetivos no-materiales. En este sentido, el peregrino prefigura al turista.


Sin embargo, en su viaje el peregrino sufre un deslizamiento de su consciencia, y para el peregrino este deslizamiento es real. El peregrinaje es una forma de iniciación, y una iniciación es la apertura a otras formas de cognición.


Para detectar algo de la verdadera diferencia entre el peregrino y el turista, podemos comparar sus efectos en los lugares que visitan. Los cambios en un lugar -una ciudad, un templo, un bosque- pueden ser sutiles, pero al menos pueden ser observados. El estado del alma puede ser objeto de conjeturas, pero quizá podamos decir algo sobre el estado de lo social.


Lugares de peregrinaje como La Meca pueden servir como grandes bazares para el comercio, e incluso como centros de producción (como la industria de seda de Benares), pero su principal es la "baraka" o "maria". Estas palabras (una árabe, otra polinesia), se traducen como "bendición", pero también conllevan otra serie de significados.


La derviche nómada que duerme en un templo para soñar con un santo muerto (una de la "Gente de las Tumbas") busca iniciación o avance en el camino espiritual; una madre que lleva a su hijo enfermo a Lourdes busca sanación; una mujer sin hijos en Marruecos tiene la esperanza de que el Marabout la haga fértil si ata un andrajo al viejo árbol que crece fuera de la fosa; el viajero a La Meca anhela el mismo centro de la Fé, y cuando las caravanas caen bajo la vista de la Ciudad Santa el hajji grita, "Labbaïka Allabumma!" (¡Estoy aquí, Señor!)


Todos estos motivos se reunen en la palabra baraka, que a veces parecería ser una sustancia palpable, medible en términos de carisma o "suerte" ampliados. El lugar sagrado produce baraka, y el peregrino la coge. Pero la bendición es un producto de la Imaginación: por tanto no importa cuantos peregrinos se la lleven, pues siempre habrá más. De hecho, cuanto más cojan, más bendición producirá el lugar sagrado (ya que un templo popular crece con cada rezo respondido).


Decir que baraka es "imaginario" no es llamarlo "irreal". Es lo suficientemente real para aquellos que lo sienten. Pero los bienes espirituales no siguen las reglas de la oferta y la demanda como lo hacen los bienes materiales. Cuanta más demanda, más oferta. La producción de baraka es infinita.


Como contraste, el turista no desea baraka sino diferencia cultural. El peregrino, podríamos decir, deja el "espacio secular" de la casa y viaja al "espacio sagrado" del templo para experimentar la diferencia entre lo secular y lo sagrado. Pero esta diferencia queda como intangible, sutil, espiritual, invisible a la mirada "profana". La diferencia cultural sin embargo es medible, aparente, visible, material, económica, social.


La imaginación del "primer mundo" capitalista está agotada. No puede imaginar nada distinto. Así que el turista deja el espacio homogéneo del "hogar" para el espacio heterogéneo de los lugares extranjeros, no para recibir una "bendición" sino para admirar lo pintoresco, la mera visión de la diferencia, para ver la diferencia.


El turista consume diferencia.


Sin embargo, la producción de diferencia cultural no es infinita. No es "meramente" imaginaria. Sus raíces parten del lenguaje, el paisaje, la arquitectura, costumbres, olor, sabor. Es muy física. Cuanto más se utiliza o más se coge, menos queda. Lo social puede producir una cierta cantidad de "significado", un acierta cantidad de diferencia. Una vez se ha ido,... se acabó.


Durante los siglos quizá un determinado lugar sagrado atrajo a millones de peregrinos - y aun así de algún modo, a pesar de todo lo que fue observado y admirado y rezado y por muchos souvenirs que se compraran, este lugar retenía su significado. Y ahora, tras 20 o 30 años de turismo, ese significado se ha perdido. ¿Dónde fue? ¿Cómo sucedió esto?


Las verdaderas raíces del turismo no se anclan el peregrinaje (ni en el comercio "justo"), sino en la guerra. Violación y pillaje fueron las formas originales del turismo, o más bien, los primeros turistas siguieron diréctamente a la batalla, como buitres humanos obteniendo del campo de batalla carnaza para un botín imaginario; imágenes.


El turismo se alzó como un síntoma de un Imperialismo que era absoluto - económico, político, y espiritual.


Lo que es realmente increíble es que se hayan asesinado tan pocos turistas. Quizá exista una complicidad secreta entre estos enemigos reflejados. Ambos son personas desplazadas, deprivados de amarras, a la deriva en un mar de imágenes. El acto terrorista existe sólo en la imagen del acto; sin CNN, sólo sobrevive el espasmo de una crueldad sin sentido. El acto turista existe sólo en las imágenes de ese acto, fotos y souvenirs; de otro modo nada permanece excepto las cartas de las compañías de crédito y un residuo de "millas libres" de alguna compañía aérea. El terrorista y el turista son quizá los productos más alienados del capitalismo post-imperial. Un abismo de imágenes los separa de los objetos de su deseo. De alguna extraña forma, son gemelos.


Nada toca relmante la vida del turista. Cada acto del turista está mediado. Cualquiera que haya sido testigo de una falange de americanos o de un autobús de japoneses avanzando sobre alguna ruina o ritual puede darse cuenta de que incluso su mirada colectiva está mediada por el medio del ojo multifacetado de la cámara, y que esa multiplicidad de cámaras, videocámaras, y grabadoras forma un complejo de brillantes placas que se pueden pulsar, que componen su armadura de mediación pura. Nada orgánico penetra este caparazón insectoide que sirve al tiempo como crítico protector y mandíbula predadora, capturando velozmente imágenes, imágenes, imágenes. En su punto más extremo esta mediación toma la forma del tour guiado, donde cada imagen es interpretada por un experto licenciado, un guía de los Muertos, un Virgilio virtual en el Infierno de la falta de significado - un funcionario menor del Discurso Central y su metafísica de la apropiación -, un alcahuete de éxtasis sin carne.


El verdadero lugar del turista no es el lugar de lo exótico, sino el no-lugar (literalmente el espacio utópico) del espacio de la mediana, el espacio de entremedias, el espacio del viaje en sí mismo, la abstracción industrial del aeropuerto, la dimensión de máquina del avión o el autobús.


Así, el turista y el terrorista - estos fantasmas gemelos de los aeropuertos de la abstracción -, sufren un hambre idéntica por lo auténtico. Pero lo auténtico se retira cuando se acercan. Cámaras y armas se encuentran en el camino del momento de amor que es el sueño oculto de todo terrorista y turista. Para su miseria secreta, todo lo que pueden hacer es destruir. El terrorista destruye significado, y el terrorista destruye al turista.


El turismo es la apoteosis y la quintaesencia del "Fetichismo de la Comodidad". Es el definitivo Culto a la Mercancía, la adoración de "bienes" que nunca llegarán, ya que han sido exaltados, alzados a la gloria, deificados, adorados y absorbidos, en el plano de puro espíritu, más allá del hedor de la mortalidad (o la moralidad)


Compras turismo y no obtienes más que imágenes. El turismo, como la Realidad Virtual, es una forma de Gnosis, de odio y trascendencia del cuerpo. El viaje turístico definitivo pertenecerá al ciberespacio, como una cibergnosis.


Hakim Bey

domingo, 13 de mayo de 2007

El puente


Yo era rígido y frío, yo estaba tendido sobre un precipicio; yo era un puente. En un extremo estaban las puntas de los pies; al otro, las manos, aferradas; en el cieno quebradizo clavé los dientes, afirmándome. Los faldones de mi chaqueta flameaban a mis costados. En la profundidad rumoreaba el helado arroyo de las truchas. Ningún turista se animaba hasta estas alturas intransitables, el puente no figuraba aún en ningún mapa. Así yo yacía y esperaba; debía esperar. Todo puente que se haya construido alguna vez, puede dejar de ser puente sin derrumbarse.
Fué una vez hacia el atardecer -no sé si el primero o el milésimo-, mis pensamientos siempre estaban confusos, giraban siempre en redondo; hacia ese atardecer de verano; cuando el arroyo murmuraba oscuramente, escuché el paso de un hombre. A mí, a mí. Estírate puente, ponte en estado, viga sin barandales, sostén al que te ha sido confiado. Nivela imperceptiblemente la inseguridad de su paso; si se tambalea, date a conocer y, como un dios de la montaña, ponlo en tierra firme.
Llegó y me golpeteó con la punta metálica de su bastón, luego alzó con ella los faldones de mi casaca y los acomodó sobre mi. La punta del bastón hurgó entre mis cabellos enmarañados y la mantuvo un largo rato ahí, mientras miraba probablemente con ojos salvajes a su alrededor. fué entonces -yo soñaba tras él sobre montañas y valles- que saltó, cayendo con ambos pies en mitad de mi cuerpo. Me estremecí en medio de un salvaje dolor, ignorante de lo que pasaba. ¿Quién era? ¿Un niño? ¿Un sueño? ¿Un salteador de caminos? ¿Un suicida? ¿Un tentador? ¿Un destructor? Me volvi para poder verlo. ¡El puente se da vuelta! No había terminado de volverme, cuando ya me precipitaba, me precipitaba y ya estaba desgarrado y ensartado en los puntiagudos guijarros que siempre me habían mirado tan apaciblemente desde el agua veloz.



"Cuadernos en octava" Franz Kafka

domingo, 6 de mayo de 2007

El idiota y el teólogo


Un monje zen vivía con su hermano tuerto e idiota. Un día que tenía que conversar con un famoso teólogo, venido desde lejos para verle, se vio obligado a ausentarse. Le dijo entonces a su hermano:


- ¡Recibe y trata bien a este erudito! ¡Sobre todo no le digas una sola palabra y todo irá bien!

El monge abandonó entonces el monasterio. A su regreso, fue a ver rápidamente a su visitante:

- ¿Te ha recibido bien mi hermano? -le preguntó.

Lleno de entusiasmo, el teólogo exclamó:

- Tu hermano es una persona muy notable. Es un gran teólogo.

El monge, sorprendido, farfulló:

- ¿Cómo?..., ¿mi hermano, un ... teólogo?

- Hemos tenido una conversación apasionante -prosiguió el erudito-, expresándonos sólo mediante gestos. Yo le he enseñado un dedo, él ha replicado mostrándome dos. Entonces yo le he respondido, como es lógico, mostrándole tres dedos, y él me ha dejado aombrado mostrándome un puño cerrado que ponía fin al debate... Con un dedo, yo le he indicado la unidad de Buda. Con dos dedos, él ha ampliado mi punto de vista recordándome que Buda era inseparable de su doctrina. Encantado por la réplica, con tres dedos, yo le he dado a entender: Buda y su doctrina en el mundo.Entonces él me ha dado esta réplica sublime mostrándome su puño: Buda, su doctrina, el mundo, forman un todo. A esto se le lama rizar el rizo.


Algún tiempo más tarde, el monje fue a ver a su hermano tuerto:

- ¡Cuéntame lo que pasó con el teólogo!

- Es muy sencillo -dijo el hermano-. Él me provocó mostrándome un dedo para hacerme observar que yo no tenía más que un ojo. Al no querer ceder a la provocación, yo le repliqué que él tenía la suerte de tener dos. Se obstinó, sarcástico: >. Fue la gota que colmó el vaso. Mostrándole mi puño cerrado, la amenacé con dejarle tieso en el acto si no ponía fin a sus malintencionadas insinuaciones.


Esta historia refleja perfectamente el tipo de conversación que tenemos entre nosostros. Creemos hablar de lo mismo cuando, en definitiva, hablamos de cosas diametralmente distintas. Discutimos de una manera apasionada, creyendo comunicarnos íntimamente con el otro, pero, a fin de cuentas, no hablamos de nada. Cada uno utiliza un lenguaje de sordomudo. Cada uno habla de sí mismo.


"El dedo y la luna" Alejandro Jodorowsky

lunes, 30 de abril de 2007

El profeta


" Nacisteis juntos y juntos permaneceréis para siempre.

Aunque las blancas alas de la muerte dispersen vuestros días.

Juntos estaréis en la memoria silenciosa de Dios.

Mas dejad que en vuestra unión crezcan los espacios.

Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.

Amaos uno a otro, mas no hagáis del amor una prisión.

Mejor es que sea un mar que se mezca entre orillas de vuestra alma.

Llenaos mutuamente las copas, pero no bebáis sólo en una.

Compartid vuestro pan, mas no comáis de la misma hogaza.

Cantad y bailad juntos, alegraos, pero que cada uno de vosotros conserve la soledad para retirarse a ella a veces.

Hasta las cuerdas de un laúd están separadas, aunque vibren con la misma música.

Ofreced vuestro corazón, pero no para que se adueñen de él.

Porque sólo la mano de la Vida puede contener vuestros corazones.

Y permaneced juntos, más no demasiado juntos:

Porque los pilares sostienen el templo, pero están separados.

Y ni el roble ni el ciprés crecen el uno a la sombra del otro. "

Khalil Gibran

miércoles, 25 de abril de 2007

ONIROMANCIA


"Soñar es la actividad estética más antigua" J.L Borges


En muchas culturas se atribuye un valor profético al sueño, concebido como un mensaje cifrado que es necesario desentrañar. Encontramos esta creencia, por ejemplo, en la Biblia (donde José interpreta los sueños del Faraón: Génesis 41:1-36). En Grecia la oniromancia fue una actividad habitual: conservamos un manual de interpretación de sueños, el de Artemidoro, del siglo II d.C.A principios del siglo XX, Sigmund Freud retoma la cuestión desde una perspectiva racionalista con su Interpretación de los sueños (1900). El análisis de los mismos es para Freud la vía de acceso al inconsciente. Los psicoanalistas posteriores, ortodoxos o no, persisten en este empeño.

Se consideran varios tipos de sueños:

Sueño directo
Es aquel que expresa de tal manera que un ser podría vivirlo en la realidad porque los personajes no le son desconocidos; las actividades que desarrolla se asimilan a las reales, los lugares se hallan ligados a las situaciones que se evocan y los motivos no tienen lugar a confusión.

Sueño simbólico
Donde cada uno de los elementos que se constituyen, deberá ser objeto de estudio en particular, debe atender asimismo a la individualidad y al conjunto de lo relevante. Cada detalle será importante según el contexto en que está situado.
Será importánte considerar el análisis de un sueño, reagrupando los principios ya enunciados. Para facilitar la interpretación se debe admitir los elementos descriptos como representativos de un valor simbólico.
No se debe descuidar las parcelas de los sueños donde es esencial que se mantenga la la memoria activa; sus detalles podrán ser una indicación suficiente para interpretar sus aspectos particulares.


Un método sencillo que se inspira en las técnicas de la oniromancia tradicional consiste en redactar un diario. Procúrate un cuaderno o una libreta y, cada vez que recuerdes un sueño escríbelo sin descuidar ponerle su fecha. No te detengas en pensar que es totalmente fantástico, irreal, irracional, absurdo. Lo esencial es que puedas volver a el y que lo puedas contar. Al redactarlo, no busques efectos de estilo. Se tan espontáneo y conciso como te sea posible. En cierto modo, al escribir tu sueño, te liberas de el y podrás reflexionar cómodamente. En cualquier momento, podrás leer tu libreta y leer tu sueño. Sin duda, encontraras analogías, concordancias y nexos comunes entre estos sueños y los que tendrás posteriormente, y también escribirás de la misma manera. Para entender el sentido de tus sueños podrás consultar a un bueno diccionario de símbolos. Pero eso no debe impedirte recurrir a un principio de interpretación sencillo, basado en la analogía, los juegos de palabras, los símbolos y la deducción. En efecto, cada uno de nuestros sueños es un enigma.